LAS HISTORIAS DE COCINA DE CARMELA: LOS ENCURTIDOS

Los encurtidos son uno de los grandes olvidados de nuestra gastronomía que no se consumen tanto como deberíamos, sobre todo porque son el perfecto "picoteo light", que al contrario que otros (patatas fritas o embutidos) no engordan y protegen nuestra salud. Además, son todo ventajas, son fresquitos, crujientes, están listos para consumir y duran mucho en el tiempo

Pero, ¿sabemos realmente qué es un encurtido? Por este nombre se entiende aquellos alimentos que han sido marinados en una solución de sal fermentados ellos por sí solos, lo que hace que baje su pH y aumente su acidez para poder extender su conservación. Esta técnica se utiliza habitualmente para preparar verduras tales como aceitunas, pepinillos, cebollas, guindillas, berenjenas, pimientos, ajos, zanahorias, alcaparras, piparras e incluso coliflor. Se sirven como aperitivo frío.

Las conservas y encurtidos son métodos de conservación de alimentos muy antiguos, originados por la necesidad de conservar las cosechas en temporada. Aunque la textura y sabor de los alimentos difieren de los originales y tenemos a nuestra disposición métodos industriales más modernos, siguen siendo populares hacerlo tanto a nivel casero como industrial.

 
Algunos arqueólogos creen que el método de encurtido data de la antigua Mesopotamia alrededor del año 2040 a.C. Los pepinillos ya se mencionan dos veces en la Biblia, e incluso el mismo Aristóteles predicaba las propiedades curativas de los mismos. Emperadores romanos como Julio César daba de comer a sus tropas pepinillos en la creencia de que mejoraban sus capacidades físicas y espirituales. 

La conserva más antigua de la que se tiene registro fue preparada por el francés Nicolás Appert en 1795, que descubrió que si un alimento se coloca dentro de un recipiente de vidrio hermético y se calienta lo suficiente, no se va a descomponer. Este invento fue el resultado de la necesidad de Napoleón Bonaparte de alimentar a sus tropas. Posteriormente, el inglés Peter Durand, llevó la experimentación al siguiente nivel y desarrolló el método de sellar alimentos dentro de un contenedor de lata. 

Pero volviendo a los beneficios de los encurtidos que os decía al principio de la publicación, tengo que nombraros todos estos:

- Sacian el hambre. Son grandes aliados en las dietas de adelgazamiento ya que son escasos en calorías.

- Son una fuente de probióticos, los encargados de cuidar nuestra flora intestinal.

- Poseen una gran acción desintoxicante para nuestro organismo.

- Evitan gases intestinales y favorecen la digestión.

- Activan el metabolismo.

- Eliminan el deseo de ingerir azúcar.

- Combaten el estreñimiento.

- Permite que la vesícula biliar asimile mejor las grasas debido a que estimulan la producción de bilis. De ahí, que se aconseje su consumo junto a platos contundentes como el cocido.

- Al ser ricos en vitamina C, ácido fólico y láctico, así como enzimas digestivas, ayuda a fortalecer el sistema inmunológico.

- Se aconseja su consumo a niños, ancianos, o cualquier otra persona que esté tomando antibióticos porque combaten las bacterias.

Aunque son muy beneficiosos para la salud, tienen que tener atención en su consumo las personas hipertensas por su contenido en sal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el consumo de sal no exceda de 5 gramos al día, por lo que una buena opción para consumirlos sin riesgos, sería lavarlos un poco, aunque es cierto que perdería parte de su sabor característico.

Como véis, los encurtidos son una auténtica joya en nuestra mesa, asequible para todos los bolsillos, de los que debéis hacer acopio para que no os falte nunca. Además hay una gran variedad de productos en el mercado, por lo que adquirir los que más os gusten e introducirlos como hábito en vuestra dieta comer un puñado de encurtidos diariamente. Yo hace años que empezaron a estar presente siempre en la mesa del almuerzo. Nos encanta a mis hijos y a mi. ¡Os los recomiendo!



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